El estrés en niños y niñas

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Pagar la renta o las mensualidades del auto, responder ante las exigencias laborales, conducir horas en el tráfico, la enfermedad de un ser querido, cumplir con las responsabilidades propias del matrimonio y la paternidad, son un ejemplo de las múltiples circunstancias de la vida cotidiana y las complejidades que solemos enfrentar día con día y son factores detonantes del estrés en los adultos.

Sin embargo, al pensar en la vida común de los niños y las niñas, como asistir a la escuela, jugar y divertirse, ¿has considerado la posibilidad de que tengan estrés?

El estrés se refiere a todas aquellas reacciones físicas o psicológicas del cuerpo cuando se ve expuesto a ciertos sucesos o circunstancias que implican fuertes demandas para la persona y pueden agotar sus recursos de afrontamiento; el estrés se produce como respuesta al desequilibrio entre las demandas del ambiente y los recursos para hacer frente a la situación.

El estrés puede afectar a todo ser humano que se sienta abrumado, incluso desde la niñez. Pero ¿qué podría estresar a un niño o niña?, usualmente el estrés es provocado por situaciones que ocurren en el ambiente en el que se desenvuelven, por ejemplo, la separación de sus padres, las presiones académicas y sociales, dificultades económicas en la familia, la muerte de un ser querido, problemas entre hermanos o con compañeros del colegio, preparar su participación en un festival escolar, pueden ser causantes de estrés.

Existen señales que pueden ayudar a identificar si un niño o niña se encuentra estresado(a), como:

• Cambios repentinos en su comportamiento, de pronto notas que ya no quiera asistir al colegio, presenta bajo rendimiento escolar, cambia sus hábitos alimenticios y de sueño, o manifiesta persistentemente enojo e irritabilidad; recuerda que apoyarle a reconocer y expresar sus emociones le ayudará a reconocer y manejar las situaciones estresantes.

• Actitudes o palabras que denotan sentimientos y emociones malsanos como ansiedad, cansancio excesivo, distracción, desánimo, miedo o extrema preocupación ante situaciones particulares; por lo tanto, ayúdale a exteriorizar sus ideas y sentimientos, así podrás identificar la situación causante de su estrés, para luego acompañarle en el abordaje saludable de la situación.

• Síntomas físicos como dolor estomacal y de cabeza constantes, taquicardia, mareo, temblores o sudoraciones; dedícale tiempo para escuchar sus miedos, preocupaciones o inquietudes, y acompañarle a hacerles frente, para fomentar su confianza, autoconocimiento y autocontrol, lo que impactará en el fortalecimiento de su autoestima y, consecuentemente, en su buen ánimo y salud.

Porque el estrés es un agente que propicia estados de malestar, pero también puede ser fuente y motor de una gran energía que, con un manejo hábil, enseñe a niños y niñas a dar su máximo esfuerzo, a no darse por vencidos tan fácilmente y también a reconocer sus propios límites.

Por ello resulta indispensable que, como adultos protectores, identifiquemos las señales que denotan estrés en niñas y niños, para apoyarles a reconocer y expresar sus emociones, sentimientos, motivarles a enfrentar las circunstancias detonantes de su estrés, dar su máximo esfuerzo, reconocer sus límites y pedir ayuda cuando la necesiten.

Nos gustaría conocer tus sugerencias, te invitamos a que nos escribas al correo

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Psic. Brenda I. Nava Martínez – Psicóloga en el Centro Atención a la Violencia Intrafamiliar (CAVI).

Conferencista en temas de prevención del maltrato y el abuso sexual infantil en Guardianes.

Fuentes consultadas:

• Ramírez, K. Estrés y ansiedad. Facultad de estudios superiores Acatlán, disponible en: http://www.acatlan.unam.mx/medicos/estres/

• Cano, Antonio, La naturaleza del estrés, Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, disponible en: http://www.ucm.es/info/seas/estres_lab/el_estres.htm

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