¿Qué le sucede a mi adolescente?

La adolescencia no es un período de «locura» o de «inmadurez». […] es la esencia
de lo que «tendríamos» que ser, de lo que somos capaces de ser, y de lo que
necesitamos como individuos y como familia humana.

(Siegel, D. 2013)

Aura Solís Velázquez

La adolescencia es una etapa sorprendente y desafiante, tanto para niñas y niños, como para mamás y papás, pues, además de los cambios físicos, existen una serie de modificaciones en su comportamiento, carácter, emociones y en su manera de relacionarse, que generalmente no comprendemos, y con frecuencia culpamos a las hormonas por ello, pensando que se trata únicamente de una explosión física que pronto pasará.

Si bien en la adolescencia las hormonas aumentan, no son las que determinan lo que pasa. El cerebro, que se encuentra en desarrollo, es el verdadero precursor de los cambios concebidos durante esta etapa. De acuerdo con el Dr. Daniel Siegel, en la adolescencia el cerebro genera cuatro cualidades esenciales que impactarán a lo largo de la adultez.

Conocer las siguientes cuatro cualidades de la adolescencia nos puede ayudar a entender que le sucede a nuestra hija(o) adolescente:

  1. Búsqueda de novedad: las(os) adolescentes están abiertos al cambio y buscan nuevas experiencias, dan más peso a los pros que a los contras, por lo que a menudo ignoran los riesgos. Por ello es importante que como adultos protectores estimulemos su búsqueda, pero los hagamos conscientes de los peligros existentes y establezcamos límites claros.
  2. Implicación social: en esta etapa niñas y niños se alejan de mamá y papá para buscar interacciones con personas de su edad. Darles su espacio es importante, pero sin alejarnos por completo, hagámosles saber que estamos presentes.
  3. Intensidad emocional: su vida se llena de vitalidad y en ocasiones la emoción los lleva a actuar de manera impulsiva. No juzguemos sus emociones, mejor ayudémosles a identificarlas y manejarlas.
  4. Exploración creativa: las y los adolescentes exploran el mundo para crear nuevas formas de hacer las cosas y así configurar su identidad. Acompañémoslos en la creación de su identidad y aceptemos a la persona en la que se están convirtiendo.

Podemos aprovechar estas cuatro cualidades para dar a niñas y niños las herramientas que necesitan para lograr una vida plena. Intentemos trabajar cada una de ellas respetando su personalidad y considerando sus circunstancias.

 Si como madres o padres aprendemos a guiar y comprender las cualidades de las y los adolescentes, además de mantenernos presentes, es decir, abiertos y conscientes a lo que le ocurre, la adolescencia no representará una lucha, sino una maravillosa oportunidad para conocer y conectar con la persona en la que se están convirtiendo y así, ser impulsores de su desarrollo y un refugio seguro al que pueden acudir cuando sea necesario.

 

Fuente

Siegel, D. (2013). Tormenta cerebral. Alba.