Hacer de la gratitud una actitud

No tengo que perseguir momentos extraordinarios para encontrar la felicidad.

Ella está justo frente a mí si presto atención y practico la gratitud.

Brené Brown

 

Aura Solís Velázquez

A cuatro meses de encontrarnos en cuarentena, hemos sido testigos de lo complejo que ha sido para niñas y niños dejar las actividades diarias y crear una nueva realidad; sin embargo, también ha sido una invaluable oportunidad para acercarnos a ellas(os) y juntos desarrollar nuevas actitudes que les permitan tener una vida mucho más satisfactoria.

El agradecimiento es una de estas actitudes y es importante fomentarla en nuestras hijas e hijos, pues, la gratitud puede hacer su vida mucho más feliz, ya que cuando sentimos gratitud nos beneficiamos del recuerdo placentero de una experiencia de nuestra vida y fortalecemos la relación con los demás. Es decir, cuando nos sentimos agradecidos por alguna situación o circunstancia, siempre que la recordemos, tendremos una sensación de felicidad.

Quizá, este sea el mejor momento para volver la mirada, explorar lo que hemos vivido y ser capaces de ver, no solo el lado negativo de la contingencia, sino de aprovechar y observar las cosas positivas que en el proceso de la pandemia hemos logrado obtener, conectar con otras emociones como el bienestar y promover que esta experiencia sea para niñas y niños un aprendizaje que les permita fomentar su felicidad.

¿Cómo cultivar la gratitud en niñas y niños?

  • Explícales que “dar gracias” es una acción que podemos llevar a cabo en nuestra vida diaria, y que al hacerlo valoramos lo que tenemos, dando menos importancia a lo que no tenemos.
  • Enséñales las distintas maneras en las que pueden mostrar su gratitud, por ejemplo, a través de una sonrisa, una mirada o una palabra.
  • Recuérdales que, además de las cosas materiales, también se pueden agradecer las acciones, las presencias, las atenciones e incluso las palabras

(haber compartido el día con su familia, haber comido su platillo favorito, la ayuda recibida por algún hermano o hermana en el día).

  • Al mostrar gratitud reconocemos el amor, el trabajo, las ideas del otro, lo que demuestra empatía y fortalece nuestras relaciones personales.

Un buen momento para poner en práctica estos consejos puede ser al finalizar cada día, durante la cena o al irse a dormir, agradeciendo las pequeñas cosas que los demás hacen por nosotros.

Siempre hay cosas que agradecer, solo hay que tener la mente y el corazón abiertos para verlas. De esta manera, empezarás a cultivar la gratitud y a su vez, la felicidad en cada una de tus hijas e hijos.

 

Referencias

Seligman, M. (2016). Florecer. La nueva psicología positiva y la búsqueda de bienestar. México. Océano.

Bilbao, A. (2015). El cerebro del niño explicado a los padres. España. Plataforma Editorial.