Crianza en tiempo de crisis

Guardianes | Escucha·Protege·Atiende

 

Mtra. Leily Díazmacip Salazar*

Los cambios en nuestro estilo de vida provocados por el COVID han afectado de forma sustancial las relaciones que se dan al interior de la familia.

Ya sea por el espacio, el estrés por la carga laboral o escolar, la preocupación de enfermar, las condiciones económicas, la salud de algún miembro de la familia o practicas violentas al interior de los hogares, hoy, las familias y especialmente sus miembros más pequeños se enfrentan a un gran reto que pide como resultado desarrollar habilidades de adaptación y resiliencia.

Estos días en redes ha habido mucha información de actividades para “entretener” a los niños, sin embargo, nuestra tarea como padres no es esa; nuestra tarea es enseñarles a nuestros hijos cómo funciona el mundo y darles herramientas para enfrentarlo, pero ¿cuáles son esas herramientas? ¿Qué tenemos que enseñarles? Y sobre todo ¿qué debemos de saber nosotros los padres?

Desmenucemos estas preguntas.

¿Qué debemos de saber los padres de familia y cuidadores?

Los padres y cuidadores debemos de saber que los niños no son solo instinto o emoción, también son razón, y por lo tanto capaces, de acuerdo con su edad de desarrollo, de comprender y de adaptarse a lo que sucede, pero solo pueden hacerlo si tienen una base segura desde dónde hacerlo y esa base segura somos sus padres o cuidadores principales.

El cerebro de nuestros niños se divide en tres partes:

  • Cerebro reptiliano: es la capa más rudimentaria y arcaica, y de ella solo se pueden esperar reacciones automáticas, de sobrevivencia como huir o luchar, las reacciones son muy fuertes y difíciles de controlar. Por eso decimos que los reptiles tienen “sangre fría”.
  • Cerebro mamífero: aquí aparecen las emociones, resumidas en placer o displacer, la protagonista es la amígdala que compara la información que tenemos con experiencias previas, este sistema que funciona con el tálamo e hipocampo tienen la función no de cambiar si no de reafirmar, confirmar lo que ya sabemos, de ahí que sean tan importantes las primeras experiencias.
  • Cerebro humano: este es el encargado de planificar, resolver, analizar, su maduración es más tardía, por ello decimos que el niño en etapa de berrinches no tiene la capacidad para limitar la respuesta de los otros cerebros o para permanecer horas sentado en una silla escuchando una lección- control inhibitorio-. De aquí que ahora en los programas escolares se integran momentos como las pausas activas.

Un acompañamiento al desarrollo respetuoso requiere de padres y cuidadores que sean conscientes de los procesos de maduración del cerebro y que además reconocen la dignidad de la persona desde la primera infancia, y es que la identidad de nuestros niños se va construyendo con las experiencias que van viviendo, aprenden a responder emocionalmente y a significar lo que vivimos de una manera particular. Si queremos niños que respondan a las interlocuciones del mundo desde el cerebro humano, los padres y cuidadores debemos hablarles desde nuestro propio cerebro humano y no desde los que solo reaccionan o repiten lo que aprendieron en su infancia.

¿Qué tenemos que enseñarles?

Tomando en cuenta cómo aprendemos, cómo aprenden nuestros niños, los padres y cuidadores más que dar lecciones debemos de construir entornos y experiencias que transmitan a los niños seguridad y confianza, por lo que actitudes tales como calma al momento de acompañar una rabieta, eliminar las prisas a la hora de ir a dormir, escucha empática, motivación adecuada ante los retos y disposición para el juego marcan de forma definitiva la diferencia en las construcciones de nuestros niños.

La casa en estos momentos debe de ser un lugar dónde se les permita moverse con libertad y naturalidad, con espontaneidad y en el que nunca se vulnere la integridad de cada persona.

¿Cuáles son las herramientas que debemos darles?

La gran herramienta es la autoestima,  ya que solo podemos alcanzar nuestro potencial si tenemos amor por nosotros mismos y confianza independientemente de los resultados, la autoestima se construye de muchas formas pero la principal es conocimiento de nuestras capacidades, por ejemplo al ayudar en alguna tarea en casa o al enfrentarme a un reto físico, sabemos más de nuestro cuerpo, de nuestros límites y áreas de oportunidad (muchas veces los papás limitamos las actuaciones de nuestros niños en estos ámbitos).

Si a un niño se le ama de manera incondicional y se le apoya en superarse, el único resultado esperado es el fortalecimiento de su autoestima.

¿Cómo traduzco esto a la vida diaria?

Así que el reto para los padres y cuidadores durante la cuarentena es ofrecer un entorno estable en el que los niños puedan ser niños, divertirse, aprender sorprenderse, ser consolados, algunas ideas son:

  1. Dejar claro el ¿Qué vamos a hacer hoy? Los ritmos en nuestra vida permiten reducir la ansiedad en los pequeños.
  2. Establecer normas claras y constantes en casa, así como dar explicaciones de lo esperado por ellos.
  3. Oportunidades (¡muchas!) de juego libre.
  4. Jugar en familia.
  5. Dar espacios de colaboración en labores de la casa.
  6. Vigilar que tengan tiempo de descanso y una alimentación adecuada.
  7. Generar oportunidades de movimiento (saltar, brincar, correr, rodar, gatear, trepar).
  8. Escucha y puertas abiertas. Los padres y los cuidadores somos los anfitriones en el mundo de nuestros niños.
  9. Genera recuerdos positivos de esta etapa, permitiendo que crisis posteriores sean vistas como oportunidades.
  10. Y aún más importante padres y cuidadores sanos que establecen también ritmos saludables en sus propias vidas, porque nadie puede dar lo que no tiene.

El mundo requerirá que los niños salgan a la calle sin miedo pero sabiendo que hacer para prevenir enfermedades, los niños necesitan poder confiar en sus padres y cuidadores respecto a las normas sociales y de higiene, necesitaran saber que se avecinan nuevas dificultades pero que en familia son capaces de sortearlas y que nada justifica el maltrato, los niños al igual que los adultos deberemos salir a la calle con herramientas para enfrentar la frustración, para superar los retos y mantenernos motivados, para seguir sonriendo debajo de un cubrebocas.

 

* Mtra. Leily Díazmacip Salazar, consultor familiar, casada y madre de un niño de 6 años. Convencida de que para construir un mundo mejor, la crianza durante los primeros años de los niños debe estar llena de  ternura y respeto.
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