Construyamos juntos

Guardianes | Escucha·Protege·Atiende

 

Verónica Martínez Valdez*

“La pandemia pasará, el miedo e incertidumbre se disiparán, los recuerdos de la infancia perdurarán por siempre”

 

En estos días que he estado trabajando desde casa, me he acordado mucho de mi infancia y de cómo eran esas tardes lluviosas donde teníamos que pasar muchos días sin poder salir.

Provengo de una familia de escasos recursos, soy la cuarta de cinco hermanos, vivíamos en una habitación que rentaban mis padres de 4 por 4 metros y ahí convivíamos esos cinco niños con toda la energía del mundo. De entretenimiento, teníamos una televisión a blanco y negro, con programas de televisión muy limitados, además de que mi mamá no nos permitía verla mucho tiempo. No había internet, ni televisión de paga, no teníamos teléfono fijo en casa y mucho menos existían los celulares, ni las videoconferencias.

Recordando lo que me rodeaba en mi infancia hace 45 años pensé qué haría como madre si estuviera encerrada en esa misma habitación de 4 X 4 metros, acompañada de mis cinco hijos y rodeada de la tecnología del siglo XXI adicional al trabajo de la oficina. ¿Qué le pediría a mis hijos que hiciéramos juntos? ¿A qué hora lo haría si no hay tiempo?

Mi respuesta  es volver a lo esencial, sencillo y básico: aquello que no requiere tecnología, tampoco de grandes espacios, es más, ni de gastar dinero: es utilizar nuestra imaginación y creatividad. Se trata de desempolvar nuestros recuerdos y traer al presente al niño que dejamos encerrado u olvidado en algún lugar muy lejano en nuestro interior.

Lo primero por hacer, es darnos unos minutos para en verdad respirar y planear. Napoleón decía: “Despacio que llevo prisa” y los japoneses invierten más tiempo planeando para que la ejecución sea exitosa. Hagamos un calendario donde se incluyan los quehaceres básicos de casa (incluir qué miembros de la familia lo harán y rotar los quehaceres entre ellos), los horarios del trabajo y un espacio para esparcimiento familiar.

El incluir ese espacio para esparcimiento familiar, será un incentivo que ayudará para que los pequeños de la casa concluyan sus trabajos de la casa y de la escuela a tiempo.

Aquí algunas ideas de lo que hacíamos nosotros de niños con nuestros padres para divertirnos juntos:

  1. Armar rompecabezas.

Si tienes un rompecabezas en casa, es una muy buena opción para convivir con tus hijos. Además de convivir con ellos, vas a fomentar el trabajo en equipo, su tolerancia, paciencia, vas a hacer que se concentren y sean más enfocados. Al concluirlo, pueden crear entre todos una historia del mismo. Por ejemplo, si es un paisaje, adivinar de qué lugar se trata, quien vivirá ahí, hacer planes para algún día visitarlo o ir a algún lugar parecido. Si es de algún cuadro pintado por algún pintor famoso, buscar más acerca de su vida, qué otras obras importantes tiene, de qué país es, etc.

  1. Juegos de mesa.

Podrías desempolvar tus juegos de mesa como las damas chinas, el domino, el jenga, etc. Son muy divertidos e incentivan la concentración y el ser estratégico.

  1. Caras y gestos.

Solo requieres formar dos equipos y simples hojas de papel para  poner tus personajes que deben adivinar. Esta actividad fomenta la imaginación, el trabajo en equipo.

  1. Contar chistes.

La risa es la mejor terapia que existe. Para hacer retante esta dinámica, la pueden hacer por temas, o hacer concursos de quien se ría queda eliminado, etc.

  1. Hacer figuras de origami.

Es super entretenido hacer estas figuras y en youtube existen tutoriales para hacer pajaritos, elefantes, conejos, ranas, peces, tortugas, etc. Puedes ir creando tu zoológico poco a poco, ponerles nombre, investigar de qué país es originario cada  animalito, qué comen, cuántos años viven, en qué clima se desarrollan, es más, escribir junto con tus hijos una historia del animal favorito de cada uno de ellos. También los pueden poner como adorno en su lugar de trabajo o junto a su cama.

Te invito a que te atrevas y des este paso. Anímate a realizar alguna de estas actividades o cualquier otra que hayas jugado y disfrutado mucho en tu infancia. La convivencia familiar, ayudará a fortalecer su relación, a ser más tolerantes, a ser más pacientes, a reir mucho y en consecuencia, a relajarse, a aumentar la confianza y trabajo en equipo y sobre todo: ayudará a explorar su interior y a encontrar uno de los dones más preciados que tenemos los seres humanos: la imaginación y creatividad.

¡Felices juegos y tardes inolvidables!

 

* Verónica Martínez, orgullosa tía y profesionista, con ganas de poner su granito de arena en esta contingencia.
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