Empatía para combatir el machismo

En estos días, seguramente has visto en tus familiares y amigos, en la escuela y en tu trabajo, un impulso importante por combatir el maltrato y la violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes. Mundialmente se está exigiendo un cambio en las conductas machistas de mujeres y hombres.

Conductas que desde hace miles de años se han fomentado en la sociedad, incluso, la familia se formó por la necesidad masculina de obtener alimento, vivienda, entre otros satisfactores;  así como de asegurar que sus hijas(os) fueran de su sangre, apropiándose de la mujer y, por último, por la necesidad de elegir a quiénes querían transmitir su herencia y su ideología.

¿Te has preguntado qué haces en casa como mamá o papá para promover o detener estas conductas?

Quizá has cuidado que tus hijos hombres reconozcan el derecho de tus hijas y de las mujeres a ser bien tratadas y respetadas, o que se distribuyan de manera equilibrada las tareas de la casa, logrando que ellos también colaboren lavando trastes, barriendo, haciendo comida, etc. Y, si lo has logrado, indudablemente es un gran paso en la educación de niñas y niños.

Pese a eso, continuamos con un machismo invisible en el que la situación de violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes no ha cambiado del todo. Prevalece la indiferencia y ausencia del hombre por incluirse activamente en estas cuestiones, pues en casa se les ha enseñado a “respetar” la causa de las mujeres; a “indignarse” cuando ven a sus amigos maltratar a sus hermanas, mamás, esposas o amigas; y a sentirse “buenos” por cuidar y proteger a las mujeres de su casa, pero no se les ha enseñado cómo INCLUIRSE en esta lucha, fomentando que se queden al margen, sin darse cuenta de que como testigos también son responsables.

¿Qué puedes hacer como mamá o papá?

Lo mejor que puedes hacer es enseñar a tus hijas(os) a desarrollar la empatía, es decir, enseñarles a reconocer sus propias emociones para comprender los sentimientos de los demás y saber responder a ellos adecuadamente. De esa forma sabrán ser solidarias(os) con el dolor de los demás, en este caso con las mujeres que sufren violencia, no sólo desde su trinchera, sino saliendo de sí para involucrarse en las soluciones.

Te dejamos algunas recomendaciones que te pueden ayudar a desarrollar empatía en niñas y niños:

  • Comienza por aprender a identificar tus propias emociones y a expresar lo que necesitas para enseñarles que los demás también sienten y necesitan.
  • Ayúdales a reconocer sus emociones enseñándoles a observar lo que sienten en su cuerpo (sensaciones) y hazles saber que éstas no son buenas o malas, solo están.
  • Ayúdales a externar lo que sienten, sus emociones y sus pensamientos, sin interrumpirlos ni juzgarlos.
  • Sé empática(o) y muéstraselos con palabras y hechos. Por ejemplo, permite que lloren cuando estén tristes, escucha amorosamente y ayuda en la solución. Involúcrate.
  • Propicia la participación por igual en las tareas cotidianas de la casa y la escuela.
  • Recuerda ser ejemplo de relaciones y convivencias basadas en el respeto, la equidad y el amor.
  • Motívalos a que expresen el ser “ellas y ellos mismos” reconociendo sus propias habilidades y aptitudes.

La idea es que logres entrar a su mundo y «hacer que se sientan sentidos», para que, a su vez, puedan entrar, en este caso, al mundo de la mujer con acciones concretas que ayuden a disminuir el machismo y la violencia.

 

Referencias:

Barudy, J., Dantagnan, M. (2010). Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Barcelona, España: Gedisa

Del Castillo, A. (2007). Ponencia presentada en el VI Congreso Iberoamericano de Psicodrama. Coruña, España.