Habilidades para la vida para todos

Todos deseamos que niñas, niños y adolescentes crezcan gozando de buena salud física, mental en un entorno que les cuida, les protege, les da buen trato y además apoya el desarrollo pleno de sus habilidades.

En este sentido, las habilidades para la vida y nuestro papel como adultos protectores dispuestos a guiarles y respaldar su desarrollo juegan un papel importantísimo, y pocas ocasiones nos detenemos a pensar en ello. Para que niñas, niños y adolescentes logren todo lo que deseamos para ellas y ellos, nosotros/as, los adultos responsables de su crianza, desempeñamos un rol de tal importancia.

Te invitamos a identificar cuatro estrategias que puedes emprender para impulsar el fortalecimiento de habilidades para la vida desde tu papel como adulto protector, es decir a partir de apropiarte de ellas y aplicarlas primero en ti, pues eres su espejo y principal ejemplo:

  1. Fortalece tu manera de relacionarte: La forma en la que te comunicas e interactúas con los demás es el reflejo de cómo se relacionan las niñas, niños y adolescentes bajo tu cuidado, por tanto, mostrar una actitud de empatía y asertividad es crucial. Así, es importante que elijas practicar los buenos tratos, la cooperación y el respeto mutuo; comienza por reconocer que todas las personas, sin distinción, tenemos el mismo derecho a un trato digno y actúa en consecuencia.
  2. Aplícate en enriquecer la manera en como resuelves tus problemas: Aprender a solucionar problemas implica que reconozcas que una situación puede proporcionar diferentes alternativas, así como comprender las ventajas y desventajas de las decisiones que tomes, al tiempo que aceptas las consecuencias, positivas y negativas, derivadas de las mismas. Cuando reflexionas acerca de ellas, ejercitas tu capacidad crítica y ésta es la mejor manera en que puedes fomentar tu responsabilidad ante las decisiones que tomas todos los días, lo que su vez te invita a ser lo más congruente posible.
  3. Maneja tus emociones: Aprende a reconocer y expresar tus sentimientos y emociones, implica identificar las sensaciones que provocan en tu cuerpo, nombrarlas y tomar conciencia acerca de cómo influyen en tu comportamiento para poder responder a ellas de forma asertiva, es decir sin dañarte a ti mismo/a o a los demás. De la misma manera, es importante poner atención en el manejo que haces de tu estrés, aprender a reconocer que lo genera, cómo lo expresas y descubrir técnicas que te apoyen a canalizar la energía que este estado te provoca.
  4. Busca alianzas: Familiares, docentes y otros adultos significativos para niñas, niños y adolescentes también tienen una aportación importante en el modelaje de su comportamiento a través del ejemplo que brindan y la forma en que interactúan diariamente. Por eso, interésate en identificarlos y acércate a conocerlos, procura comunicarte con ellos/as para colaborar en la protección y acompañamiento, así como reforzar sus conductas y habilidades.

Tomar conciencia del ejemplo que brindamos a niños, niñas y adolescentes y esforzarnos por compartir con el mundo lo mejor de cada uno de nosotros implica crecer y con ello fortalecer aquellas habilidades que nos permiten lograr un desarrollo pleno a través de conocernos, aceptarnos, amarnos y cuidarnos.

 

Autora: Elizabeth Feria Ortiz

Estudiante en la carrera de Psicología social comunitaria del octavo semestre por parte de la Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa, prestadora de servicio social en Guardianes.