Manejo de berrinches en seis pasos

 

Las rabietas o berrinches, son reacciones emocionales intensas a través de las cuales los niños y las niñas manifiestan su enojo o frustración ante situaciones de malestar o desacuerdo. Podemos agrupar la mayor parte de estas situaciones en tres tipos:

 

  • Necesidades básicas (hambre, sed, sueño…) que no han sido satisfechas de momento.
  • Cuentan con información insuficiente o equivocada acerca de la situación en la que se encuentran, como por ejemplo cuando te piden un juguete y tu sola respuesta es “No te lo voy a comprar”, la relacionan con que no les quieres o eres injusto(a), pues desconocen las razones que tienes de fondo para evitar comprarle lo que quiere.
  • Necesidad de descargar o liberar tensiones, miedos o frustraciones que experimentan en el momento o que han vivido recientemente.

 

Y entonces, ¿qué hacer cuando un berrinche se presenta?, ¿existe una manera adecuada de reaccionar para apoyar a niñas y niños? A continuación, te compartimos seis acciones que puedes realizar para hacer un manejo adecuado en tres momentos: al inicio, durante y al final de los mismos.

 

Al inicio del berrinche

1 Respira y mantén la calma: la tranquilidad y confianza que reflejes a tu hijo(a) le ayudará a recobrar el control más rápido. Sobre todo, te ayudará a evitar recurrir a golpes, jalones, gritos, chantajes o amenazas que lejos de ayudar a resolver esta situación, provocan miedo, daños en su autoestima y su relación contigo.

 

Durante el berrinche

2 Llévalo a un lugar donde pueda estar seguro y tener tiempo para tranquilizarse. En estos momentos tu hijo(a) no escucha, no puedes razonar o comunicarte con él(ella) y más bien necesita de un espacio seguro para poder desahogarse y de tu presencia amorosa. Recuerdo que los berrinches suceden porque no cuentan con los medios para expresar sus emociones o necesidades.

3 No accedas a darle o hacer lo que quiere. Si lo haces, le estarás enseñando que bastará con que llore y grite para satisfacer sus necesidades siempre.

4 Hazle saber que cuenta contigo: Ante la marea de emociones que está experimentando, y que no alcanza a comprender ni a expresar, necesita de ti, por eso cuando te lo permita abrázale o cántale para ayudarle a que recobre la calma, a veces tu sola presencia amorosa puede bastarle para sentirse reconfortado(a).

 

Cuando el berrinche ha terminado

5 Invítale a que exprese sus emociones hablando: ayúdale a que te exprese como se siente, porqué reaccionó así. De esta forma, le enseñas a identificar y a expresar sus emociones, sus necesidades, y a resolver conflictos.

6 Reconoce su esfuerzo por recuperar el control: porque cuando reconoces su esfuerzo por recuperar el control le estás diciendo a tu hijo(a) que es capaz de afrontar situaciones difíciles, que cuenta con herramientas que está aprendiendo a utilizar y que te tiene ahí para él(ella).

 

En caso de que la intensidad o la frecuencia de los berrinches llegue a preocuparte, puedes acércate a hablar con otros cuidadores de tus hijos(as) para saber si también sucede con ellos y si aplican alguna estrategia que pueda serte de utilidad. Si además de probar esto no obtienes resultados, puedes acercarte a un especialista en niños y niñas para que te asesore y te brinde ayuda.

 

Artículo escrito por: Lewis Iván Alcántara NúñezPsicólogo, Tanatólogo, Coach y Especialista en formación de Análisis Existencial y Logoterapia. Perteneciente al programa de Estadía profesional en el programa Guardianes.