Niñas y niños resilientes.

Actualmente vivimos en contextos poco favorecedores para el desarrollo pleno de la infancia y la juventud. La violencia, las enfermedades y los desastres naturales son algunos ejemplos de las situaciones de alto riesgo a las que nos enfrentamos día a día.

Sin embargo, a pesar de vivir circunstancias difíciles podemos desarrollarnos positivamente. Todos hemos escuchado historias de personas o comunidades que viven situaciones que parecen imposibles de superar, pero se enfrentan a ellas y salen fortalecidos. A esta capacidad se le conoce como resiliencia.

Dado que se trata de una capacidad, puede aprenderse. El que una persona la desarrolle depende, en gran medida, de la interacción con las personas significativas de su entorno.

Es por ello que a continuación te presentamos 5 recomendaciones para promover la resiliencia en tu hijas e hijos:

1. Ámalos incondicionalmente. Durante la infancia, nuestra necesidad más importante es contar con el amor de nuestros padres y madres. Las niñas/os necesitan saber que aunque se equivoquen o se porten mal, van a seguir siendo amadas por las personas más significativas de sus vidas. Practica una crianza libre de castigos y premios; en su lugar, fija límites claros que les permitan saber qué está permitido y qué no.

2. Mantén una visión optimista. Nuestras palabras tienen un impacto profundo en la forma en que se ven a sí mismos/as. Si les decimos que son flojos o tontos, pensarán que así son y, por lo tanto, así actuarán. Pero si nos enfocamos en sus cualidades, aprenderán a verse de esa manera. Contágiales tu actitud positiva y mira el lado bueno de las situaciones difíciles.

3. Confía en sus capacidades. En ocasiones, nos resulta difícil ver que nuestro hijo/a atraviesa algún obstáculo y nos apresuramos a resolvérselo; sin embargo, esta aproximación a los problemas puede imposibilitarle poner en marcha recursos propios y aprender de la experiencia. Por ello, aprende a identificar cuándo pueden hacer cosas por sí solos y permite que hagan un esfuerzo por conseguir lo que desean. El mensaje implícito que estarás mandando será “tú puedes” y posibilitará que adquieran seguridad y confianza.

4. Refuerza sus fortalezas. Por lo general, las personas no reconocen tan fácilmente las áreas en las que son más fuertes, pero nosotras/os que las vemos desde una perspectiva externa podemos hacérselas notar y procurar su participación en situaciones en las que puedan desarrollarlas. Por ejemplo, si a mi hija le gusta explorar y descubrir cosas nuevas en el mundo, puedo organizar juegos de búsqueda del tesoro en los que para llegar a cada pista hay que resolver acertijos de distintos temas o visitar lugares nuevos e intrigantes.

5. Crea redes de apoyo social. Incluye a tu familia en las actividades deportivas, artísticas o religiosas de tu comunidad o vecindario. Establecer lazos con otras personas les brindará la oportunidad de sentirse queridos y apoyados. Además, su autoestima se verá fortalecida al realizar acciones en beneficio de otras personas.

Recuerda que los vínculos afectivos sanos y el buen trato son fundamentales para que un niño/a adquiera una concepción positiva de sí mismo y del futuro.

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