Importancia del desarrollo de vínculos afectivos sanos en la infancia.

Recordemos que la sexualidad está presente en nuestras vidas desde el nacimiento hasta la muerte, la sexualidad humana es el resultado de la integración de cuatro potencialidades humanas (holones) que interactúan de manera integral en todas las personas, hoy vamos hablar del holón de los vínculos afectivos.

Por vínculos afectivos entendemos la capacidad humana de desarrollar afectos intensos ante la presencia o ausencia, disponibilidad o indisponibilidad de otro ser humano en específico, así como las construcciones mentales, individuales y sociales que de ellos se derivan. La forma más reconocida de vinculación afectiva es el amor en todas sus manifestaciones, amor con los padres, hermanos y hacia la familia, amor fraternal que se expresa con los pares o amigos de la escuela.

A través de los vínculos afectivos que construimos en la niñez las personas aprendemos las conductas que aplicaremos en nuestras relaciones de amor en la vida adulta. Los niños y niñas que han tenido vínculos afectivos seguros con sus padres en la infancia tienen más probabilidad de desarrollar relaciones armónicas en la edad adulta.

A continuación te damos algunos tips que puedes utilizar para desarrollar vínculos afectivos sanos en tus hijos:

Demuéstrales que tú cariño es incondicional: Un error común de los adultos es hacerles creer a los niños(as) que nuestro amor es condicionado, por ejemplo a sus buenas calificaciones o buen comportamiento. Un niño(a) debe tener claro que tú siempre lo vas a cuidar y querer independientemente de las conductas o límites que deseamos que aprenda.

Abrázalos, intercambia miradas y sonrisas: Esto va a favorecer la buena comunicación y el desarrollo de la empatía en ambas partes, a través de una simple mirada de cariño o un abrazo le puedes mostrar a tú hijo (a) que es importante para ti.

Involúcrate en sus juegos y actividades recreativas: Date un tiempo a diario para convivir con ellos. Mediante el juego los niños(as) representan su mundo y a través de este puedes darte cuenta de qué están viviendo, los miedos, preocupaciones o alegrías que están experimentando.

Pon límites basados en el buen trato: Los golpes, gritos o la indiferencia siempre van a dejar secuelas negativas en los menores de edad. Evita esta forma de educación y utiliza el buen trato para poner límites a tus hijos, por ejemplo puedes utilizar la reflexión de las consecuencias negativas que tiene el que se haya peleado con su hermanito o el que no haya terminado la tarea por estar viendo la televisión.

Cuéntales una historia antes de dormir: A los niños(as) les encanta los cuentos y las historias, trata de utilizar aquellas que tengan alguna enseñanza y/o moraleja, por ejemplo con “La playera de Filipón” además de fortalecer tus vínculos afectivos con el menor les puedes enseñar a estar alerta ante situaciones de riesgo de vivir maltrato y abuso sexual infantil”.

“Recuerda, el sentirse cuidado, querido y amado por su mamá y papá proporciona estabilidad, seguridad y confianza a los niños”